martes, 3 de abril de 2012


EL APRENDIZAJE COMO CAMBIO ESTABLE EN LA CONDUCTA.


            Las escuelas que estudian el aprendizaje son de gran importancia, ya que son modelos teóricos que han contribuido significativamente en la evolución e interpretación de los cambios que se dan en el diseño instruccional y por ende dentro de la planificación de la acción educativa. Pues cada teoría enfoca de manera diferente el concepto de aprendizaje dentro del proceso, por lo que resulta complejo hacer evaluación comparativa para señalar cual presenta mejor adecuación. Sin embargo, hay que hacer la salvedad de que cada teoría de aprendizaje se utiliza dependiendo de la situación del que aprende.

            En esta oportunidad se describirá el conductismo, escuela psicológica que se remonta desde hace siglos y que considera que lo fundamental es la conducta y no la mente; Entre sus seguidores más destacados están: Watson, Pavlov y Skiner, personas claves en el desarrollo de esta teoría.

            Para el conductismo, el estudio descriptivo de la conducta y sus determinantes se pueden estudiar solo de manera objetiva, en términos observables y operacionalizables. Así mismo, dentro de esta teoría se encuentra el esquema estimulo-respuesta (conductismo operante), donde esta relación (E-R) no es más que la operacionalización de una relación entre un objetivo activo y un sujeto pasivo donde la producción de una respuesta o acción del sujeto que aprende, dependerá del impacto que el objeto (lo que se enseña) ejerza sobre aquel, de manera tal, que se produzca el resultado esperado.

            El aprendizaje para el conductismo, es un proceso reproductivo de conductas observables, es decir, cuando se demuestra un respuesta apropiada ante la presentación de un estimulo ambiental especifico. La efectividad de ese aprendizaje consiste en lograr  la correcta asociación entre estimulo y respuesta, como esta se refuerza y se mantiene; Sin interesarle como se estructura el conocimiento en el estudiante, ni como se determina los procesos mentales que el estudiante necesita utilizar. Se concibe entonces al estudiante, como un sujeto receptivo de la acción de enseñanza, restringido en su actividad por las condiciones que impone el docente desde afuera. Por ello, su participación se reduce a los comportamientos esperados como respuestas apropiadas en programas rígidamente elaborados.

            De esta manera, el docente es un programador de situaciones de aprendizaje donde estén presentes los estímulos adecuados y las formas de reforzamientos necesarias para enseñar, donde su única misión es presentar modelos conductuales a los estudiantes como estimulo al desarrollo de los aprendizajes deseados.          






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